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Con el propósito de hacer un trabajo de  caracterización y reconocimiento,  un equipo de nueve personas de la Región Central RAP-E, recorrió uno de los trayectos que hará parte de la “Ruta de Integración para la Paz”. Este proyecto  busca promover el turismo y reconocer la memoria histórica en esta zona olvidada del territorio nacional.
La travesía que inició en Bogotá y duró cuatro días, recorrió el municipio de Uribe, Granada, la vereda Planes y culminó en la Laguna del Oso en el departamento del Meta.

Día 1

De una capital a otra, después de la habitual demora por el tráfico en la salida de Bogotá, el equipo llegó a Villavicencio e hizo una parada técnica, para alimentarse, acondicionar los autos que los transportaban y continuar su camino hasta el Municipio de Granada-Meta, en donde pasaron esa noche.

Día 2

El siguiente día, al arribar a la Uribe – Meta, el equipo se dividió en dos, uno de ellos se desplazó a la Zona Veredal Transitoria de Normalización “Mariana Páez” y los demás, en compañía de Diego García, Director Ejecutivo de la entidad, visitaron la alcaldía de La Uribe. Ambas reuniones tuvieron como propósito
socializar los componentes y el propósito de la ruta.
El equipo volvió a integrarse en la vereda de “Planes”, después de una caminata de cuatro horas para llegar a allí. En el lugar fueron recibidos por las comunidades indígenas: “Nasa” y “Misak”, quienes amablemente les ofrecieron hospedaje en dos aulas de la escuela.
El calor humano hizo que la ausencia de las comodidades cotidianas no fuese notoria, una amena charla permitió a ambas partes compartir anécdotas del viaje y de la vida, mientras también  recordaron  aquellos sueños que solo podrán cumplirse en la etapa de posconflicto.
Durmieron muy poco, tal vez porque la conversación se extendió o la ansiedad porque amaneciera y poder continuar con  la travesía, rumbo a la Laguna de “El Oso”, era grande.

Día 3

Para llegar a la Laguna, la comisión fue acompañada por dos guías, nativos de la región, indígenas que aman su tierra y disfrutan recorrerla, ellos lideraron la caminata que duro ocho horas.
Los descansos aunque fueron muy cortos por la premura de llegar a la laguna resultaban sustanciosos, pues toda la atención de los caminantes se centraba en la diversidad de la flora y fauna que los rodeaba.  Durante el recorrido, lograron apreciar bandadas de pericos, monos arañas, loros y, en la laguna hallaron patos nativos.
Cada uno de ellos frente a la Laguna de “El Oso” contempló la belleza de este tesoro natural y concluyeron que él estar allí era un gran privilegio, privilegio que se espera que a través de la Ruta de Integración para la Paz más colombianos de manera organizada y respetuosa con el ambiente puedan disfrutar.
El regreso comenzó esa misma tarde, más horas de caminata para regresar a aquella escuelita que los  albergó la noche anterior y así poder disfrutar de un sancocho de gallina criolla caliente para retomar energías.

Día 4

El último día, inició muy temprano como todos los anteriores, fue una caminata de 4 horas para retomar a la Uribe en donde el plan retorno a la capital del país empezó.
El equipo regreso con la satisfacción de haber conocido estos hermosos lugares, superado toda limitación física y socializado con habitantes de la zona el proyecto Ruta de Integración para La Paz, pues en donde antes eran los laboratorios de guerra serán ahora caminos de paz. La RAP-E a través de este proyecto turístico continúa construyendo región.

Maria Teresa Blanco P.
Periodista
3204700779

John H. Barrera.
Asesor de Comunicaciones
3297380 ext. 1032 / 3165305961